Voces

Hay una voz en mi cabeza
que no arde ni quema.
Como un murmullo desolado
en algún rincón estancado.
Yo la oigo gritar por las noches
y finjo ignorar su existencia,
porque me aturde la insistencia
de su incontrolable presencia.
Y no la curan los médicos,
ni la acallan las pastillas.
No la alivian las lesiones,
ni el abrazo,o las canciones.
Y me da miedo escucharla
y entenderla de algún modo.
Yo sospecho que es la muerte,
O mi alma, pidiéndome ser fuerte.

El día que te pedí que no te fueras.

Aquella vez que sostuve tu mano pude comprender tu gesto de tantas veces. 

Quise ponerte un alto,para que no te alejaras ,con el temor que fuera,está vez,para siempre.

Porque fuí tan caprichosa sin ver que algún día agotaría tu paciencia? 

Porque no entendí que había un límite para el berrinche sin freno de mí carácter? 

Quería dejar en ese instante de ser la niña atrapada en mí, para ser la persona que necesitabas. 

Para poder hablar sin rodeos y sin miedos ,para actuar sin jugar como en las novelas que me gustaba ver e imaginaba interpretar. 

Quería hacerme de Nuevo, para ajustarme a lo que querías . Para no tener que estar ahora deteniendo tu paso,rogando a algún dios que no te vayas. 

Sostengo tu brazo ,firmemente,como si me aferrarse a la vida misma .

Trato de contener el aliento ,que logra escapar por mis ojos en forma de un cristalizarse la mirada ,y aún así,no puedo pronunciar las palabras para que te quedes. 

No queda mucho tiempo. Aún corre,mientras todo alrededor se detiene. Sólo somos nosotros. 

Yo,intentando sostenerte.

Vos, intentando desprenderte. 

Y está lucha de voluntades ,que nos separa y nos une, en la desgracia y en lo estúpido de la vida ,para darnos algún sentido.