Fin de ciclo

Esta noche, como el sereno, cayó sobre mí
la clara certeza de este cierre .
Ya no verás, ni yo veré más
la linea borrosa que dibuja la vida,
mientras nos preguntamos que diablos hacemos,
entre incertidumbres caseras y alegrías.
Ya no me tendrás así de vulnerable,
Jamás.
Ni te amaré tanto,
cómo estos días.
No seré un torbellino de agua y fuego,
ni verás llenarse la luna
al otro extremo del cordón que no alcanzo a atar.
Ya no me verás llorar por cosas sin sentido.
Tendrán más sentido, de aquí en más, quizá.
Ni serás testigo de la asaña formidable
de mi cuerpo partiendose
para regalarte algo.
Un duelo quizá,
nostalgia nocturna.
Ya no pasará nunca más.
Ni yo deberé repetir mi elegía,
Ni tú, tampoco podrás.

VLC

Duerme

Duerme
Pacíficamente,antes de la tormenta.
Antes de que el ruido
Llegue a la casa, duerme.
Y haya estruendo,
O bullicio jadeante
Bajo el techo que sobre tí
Se cierne,
Deja tu angustia reposar en mis brazos,
Y entre ellos, mi corazón,
Duerme.

Notas Marginales ya está en físico!

Finalmente luego de mucho trabajo, mi libro está aquí. Supongo que es un gran logro, y fue fruto de mucho sacrificio.

Tuve el lujo de estar presente en la feria del libro de Buenos Aires firmando algunos ejemplares.

Si les apetece, pueden conseguirlo aquí:

● https://www.tintalibre.com.ar/books/category/all/search/1/Notas%20Marginales  (formato físico o e-book)

● https://a.co/d/0uOTdIt  (Amazon)

Ojalá tengan la oportunidad de leerlo.

Un abrazo a todos.

Voces

Hay una voz en mi cabeza
que no arde ni quema.
Como un murmullo desolado
en algún rincón estancado.
Yo la oigo gritar por las noches
y finjo ignorar su existencia,
porque me aturde la insistencia
de su incontrolable presencia.
Y no la curan los médicos,
ni la acallan las pastillas.
No la alivian las lesiones,
ni el abrazo,o las canciones.
Y me da miedo escucharla
y entenderla de algún modo.
Yo sospecho que es la muerte,
O mi alma, pidiéndome ser fuerte.

De noche

Quisiera poder decir que me quiero morir. Nadie me deja hacerlo. No me preguntan por qué. No me dejar hablar al respecto.
Quisiera poder morir.
Acostarme hoy y no despertarme nunca.
Es un deseo muy profundo,casi un ruego.
Pero al parecer para el resto es vergonzoso. Es un tabú.
Se supone que debemos ser felices.
Se supone que debemos conformarnos con lo que nos toca.
Se supone que se cura haciendo aquellas cosas que ya no tenemos la mísera voluntad de hacer.
Yo quisiera morir hoy.
Porque ya he andado mucho.
Tengo los zapatos y el alma, y el amor por la vida gastados.
Porque lo he dado todo.
Y todo lo que queda,es expirar al fin y pudrirme en este mundo al que no pertenecí nunca.

Nadie

¿Y a quien le importa?

Que mi cama ya no sea mía

Y que deba pedir permiso

Para acurrucarme en una esquina.

Que nadie note que estoy cansada

Que sigan gritando a voz alzada

Como si dormir fuera mezquino.

Quien me verá la marca en el cuello,

La soga fina en la ventana.

Quien levantará el teléfono

Para fingir que me llama.

A quien le importa?

Al de la secta proclamada,

Al que me pidió para el vino

O al que nunca le  importe nada.

No.

No hay más certeza que la muerte,

Y es nuestra única muestra despiadada

De fe irrevocable e inocente.

Y a quien le importa,

Si a mi misma,

No me importa.

Día normal.

Era una seguidilla de días soleados.
No se porqué, pero el resplandor del sol pegaba en las veredas con brillo dorado,y todo parecía algo más luminoso.
Íbamos con mi hija de vuelta a casa, sin hablar de nada en particular.
Una mañana especial como cualquier otra.
Por la calle pasaban los autos,y recuerdo, en esa esquina en la que alguna vez pensé en vos, me llamó la atención el terreno pelado.
Tiraron la casa abajo- dije, mientras por la cabeza flotaba tu foto.
Si ma, hace bastante ya.

El perro del vecino nos esperaba, como siempre, para ladrarnos desde la cerca.
No se por que. Pero todas las veces me asustaba.
Yo si sabia que iba a estar ahí, acechando agazapado entre los floripondios de su dueña, esperando salir como bola de cañón furiosa. Pero al llegar, la conciencia se apagaba, y me tomaba por asalto el feroz ladrido.
Las dos nos asustamos , y entonces nos reímos.
Y yo ví, en su mirada pícara y cómplice, la chispa vaga de mi triste existencia y por un momento fugaz tuve esperanza.

De la casa en alto de la esquina colgaba ese jazmín de azahar precioso que yo cada verano envidiaba, regalándonos una rafaga perfumada con el viento. Me abrazó ese perfume, y me sentí agradecida de haber existido en ese instante;agradable, dulce… como la caricia de un hijo, o el día de cobro de un primer salario que ya no vería.
Y aunque me dio algo de nostalgia, seguí sonriendo, escuchando como bajo del agua la voz difusa de “la negra”, que no paraba de hablar. Nunca para de hablar.

El camino se hizo algo más corto. Algo más rápido. La bajada frenética del caminito parecía anticipar alguna cosa.
Un nudo en el corazón que era grande, como las paredes del barrio vecino, con sus alambres de púas y sus cámaras.
Y no se porqué. Pero de verdad, no lo entiendo. Al llegar a casa la luz se hacía cada vez más tenue, y cruzando la puerta , ya era un abismo.
Se apagó el sol, el azahar y la risa. Volvieron los recuerdos tristes y la angustia en la garganta.
Y nada había pasado. Ni bueno, ni malo.
Nada extraordinario, ni trágico ese día, más que cualquier otro.
Había sido uno más. Simple. Corto. Perfecto.
El día en que decidí morir.

Nada

Estas durmiendo?
Estas dando vueltas a esta hora , igual que yo, escuchando algún tema que te lleve a los brazos entre los que te gustaría descansar?
O estas en alguna parte, tomando algo, mientras reís como un nene, dibujando fotos de ig en tu soledad, viendo con quien llenarte esta noche…
Pensaras en mi alguna vez? Porque yo pienso en vos todo el maldito tiempo.
Aun no se como se sale de esta infelicidad en la que estoy metida, y cada vez que doy un paso, retrocedo tres más.
Cada día estoy más lejos de vos, y eso me enloquece.
Se cruzara por tu cabeza el fragmento de alguna conversación? El recuerdo de algún chascarrillo, de alguna picardía… alguna vez que cruzamos miradas.
Se pregunta mi alma si alguna vez habrás temblado como yo. Hasta ahora estoy temblando. Porque tus ojos eran un abismo al que amaba asomarme, y me encontraba a mi misma, sintiéndome tan cómoda en ese espacio de tu silencio; que no hacía falta que dijeras nada.
Yo sola podía hacer de tu voz un poema.
Me bastaba contemplarte, en esos instantes tan fugaces y superficiales, para sentirme viva.
Que queda ahora? Que hago hoy, que este desvelo me mata, repitiéndome tu nombre?
A quien haya inventado el infierno, se le fue la mano, creando este círculo tortuoso en el que yo te quiero, y te quiero, solo para extrañarte.