Después de muchos días de pensarlo , tomé un pequeño pedazo de papel que había visto horas atrás en una gaveta, y me dispuse a escribirte una nota .
No me esmeré demasiado . Solo dejé fluir un par de palabras mientras las cosas giraban en mí cabeza y en mí corazón.
Lo único ordenando era mí visión de vos.
Como una foto. Pegada frente a mis ojos , inmóvil. Así que cuando terminé , tomé el papel ,lo apreté con los dedos y lo volví un bollito ,y juntando el valor me puse un abrigo,y lo metí en el bolsillo.
La calle estaba vacía.
Era una postal invernal silenciosa y triste.
Las pocas personas que pasaban apenas se distinguían entre la neblina y la sombra. Cubiertas sus caras de trapos, encapuchados y callados.
Todo eso me convenció.
Si este iba a ser el final , porque no decírtelo de una vez.
Doble en la esquina de tu casa ,y como siempre , la luz tibia salia de la ventana de tu comedor. Se acomodaban las sillas para la hora de la cena, y quise esperar un rato , a ver si de refilón,llegaba a percibirte sola al fin .
Pasaron los minutos.
Ya me había bajado el barbijo unas cinco veces para fumar.
Me había escondido otro par de veces de la policía atrás de un árbol. Había echado a un perro que vino a moverme la cola , con cara de querer delatarme ,y me había atado y desatado los cordones. .. hasta que finalmente,las luces en la casa se apagaron, y noté tu silueta,bella y suave,recostandose en un sillón.
Me acerqué cómo quien acecha a una presa, sigiloso e impaciente. Lancé la bolita por un agujero del mosquitero ,e hice un chistoso :
-tss… tssssssssss
Y me escondi rápido al costado de la ventana.
Tu sombra se fue agigantando sobre la vereda con cada paso que dabas hacia el marco .
Te asomaste a la calle , y la habrás pateado de pronto, porque en un instante no te ví dibujada en las baldosas. «Estará levantando el bollito.» Pensé.
Ese bollito. El mío. Donde valientemente me despoje de todos mis temores y flaquezas para decirte sin prejuicios cuánto te quería.
Donde condensé en palabras todas las ganas que tenía mí cuerpo de rozarte, estrujarte,revolverte y cincelarte como un lienzo hasta que quedaras machacada de tanto amor.
Me apreté fuerte el pecho con la mano .
Sentí el corazón saltando a punto de salirse. Y me fui corriendo de tu ventana, despacito, con la espalda pegada a la pared,cual ladrón.
No puedo explicar lo que sentí de camino a casa . Apreté el paso , y ya no me importó ni la pandemia,ni la policía ,ni los niños mutantes que me sacaban la lengua desde su living.
Te Soñé todo el regreso, inundada por mis palabras,marcando mí número,y esa urgencia me hizo prácticamente correr.
Cuando llegué,me senté apresurado en la mesa ,acompañado de la total ausencia de ruido en la casa. Esperando que el teléfono estrilara en algún momento con su alarido agudo e impertinente, mientras inventaba en mí cabeza la historia de muchos otros días de encierro colmados de tus «te amo» y chats lujuriosos y sin ropa. ..había valido la pena . Solo podía imaginarlo todo .
Pero fuera bueno o malo el resultado ,para cuando saliéramos : o nos casabamos, o te habrías olvidado, y yo pasaría por tu puerta disimulando la vergüenza,sin mayor preocupación que eso.
Prendi la tele para distraerme …
«Se acaba de levantar la cuarentena!» Decía un bigoton ,sin previo aviso.
Y sonó el teléfono…
Con la palma sudada y estupefacto ,lo tomé en un temblor.
-Si? -dije
-vos estás loquito? Mañana voy a tu casa para que me expliques esto de tirarme papelitos.







