Quizá por los tiempos que corren, con la tecnología y la prisa de la vida, esto sea raro. No me importa.
Quiero creer que no hay nada más honesto que la palabra saliendo ahora de mi mano, que está unida a mi cuerpo, y por ende, a mi corazón.
Nunca dije esto antes, y aún no entiendo bien porqué , pero así fué. Me lo guardé para mí.
Pero quisiera empezar por dónde debo, que es hace años luz atrás.
En el peor momento de mi vida, yo entré a una sala a hablar de mi hijo. Ahí estaba esta mujer, seria, de labios rojos, y también estabas vos. Y yo te ví.
Y mientras hablaba y lloraba, porque todo estaba roto, aún una parte de mí te creyó lo más hermoso sobre la faz de esta tierra.
Te ví. Y una parte de mi alma se consolaba diciendo : » todo lo que pasó te trajo frente a su cara hoy».
Después la vida me hizo tenerte enfrente por algunos años, y yo acalle el murmullo de la primera vez en pos de lo correcto.
Esa primera impresión que marcó el pecho debía ser silenciada. Y aprendí rápido los límites que nos mantenían unidos dentro de esa sala horrible a la que iba a contarte que me sentía mal.
Lo logré con éxito, Salvo esa vez que al saludarte toqué tu cintura, y al notarme poniendo mi mano en tu cuerpo , me corrió por el cuerpo mío un pulso eléctrico que me incomodó un buen par de días.
O esa vez, que después de una buena noticia, la primera persona en la que pensé para contarle, fuiste vos.
Salvo esas veces, adormecí esto que guardaba con recelo, porque me gusta creerme alguien capaz de hacer lo que hay que hacer.
Pero debo admitir que después de tanto tiempo, el solo hecho de seguir quedándomelo me duele.
Y es que no sé como pasan estas cosas.
Supongo que «pasan».
El no tener el control sobre esto me quita el sueño, porque te aseguro, intenté fuerte no recordarte.
Traté incluso de odiarte basada en nuestras obvias e irreconciliables diferencias. Procuré llenar mi cabeza de cosas, Miles, útiles, inútiles, vacías o con mucho sentido.
Aprendí idiomas, hice un año de carrera, probé laburos nuevos… Pero al final del día , me encontraba rogando que todo cuánto hiciera me volviera de algún modo «digna» o al menos cercana a vos.
¡Qué absurdo!
Es el karma. Te lo digo.
Y pensar que eras vos quien solía hablar del universo.
Hoy éste me pega fuerte en la cara, trayendo cada dos por tres el recuerdo de tu risa de nene chiquito (cuando es honesta) , o esa manía por acariciar algún objeto.
No puedo más.
Se lo digo a aquel que me pidió buscar a alguien «con hijos y en mis mismas circunstancias». Ya no puedo.
Porque es más fuerte el murmullo, que ahora grita «todo lo que te pasó fue para conocerlo» , y la impronta de tu cara y de tu voz , ese día.
Es una mierda. El amor ,digo.
Porque aunque no quiero,lo siento.
Si creía que ya había pasado por todo,me equivocaba.
No hay nada peor que esto.
Y aún así,no espero nada.
Más que el hecho de que tus días se colmen de deseos cumplidos y la felicidad que todos anhelan tanto.
No espero nada…
Pero este triste mundo, yo no quería dejarlo sin decírtelo, que te quiero, y quizá, por tu existencia, tan pequeña y hermosa,sea algo menos triste.
Hoy lanzo mi verdad al universo. Te quiero.
Te quiero… desde ese día en el que casi no hablaste, yo te quiero.
Hoy suelto mi verdad a ese universo que te gustaba mencionar. Y no, no espero nada, más que alivio.
Si de algo sirve, en tus días malos, recordá al menos que yo te quiero.

