La persona felíz.

Pensaba que la gente felíz tenía suprimida la tendencia a sentir dolor. Creí que eso era algo privativo, de los que como yo, miramos la vida con pesadumbre y apatía. 

Creí que la gente como vos reía siempre, aún de la desgracia más sombría, y ponía ese gesto de gracia como un estandarte frente a la crudeza de nuestros destinos.

Todas esas falsas ideas tenía. 

Y no es un reclamo. 

Pero déjame explicarte. 

Y es que yo creía, que luego de haberte tomado el trabajo de levantarme tantas veces, luego de haberme librado del abismo extendiendo tu brazo, eras algo así como un super héroe.

Te ví como se ven esas personas radiantes, a las que les brillan los dientes y no se les nota grieta en el alma. 

Si sabía de algunos cuantos golpes, que lejos de asustarte te hicieron mucho más decidido , a la hora de seguir,cómo es costumbre,riéndote de todo en esta amarga vida. ..

Al menos hasta hoy. 

Hoy dijiste algo en un texto y yo te aseguro que pude oír tu voz en las letras … fue la primera vez que te sentía desesperanzador, y así, como en un eco, pude escuchar también el rajarse de tu corazón como se resquebraja un cristal después de estar expuesto al calor y al frío. 

Algo se rompió. 

Y yo podía entender el sentimiento pero en ese segundo solo rogué que durara poco. 

Es egoísta. Te quería entero de nuevo,pero creo que fue más por mí que por vos. 

Y pasados unos minutos la pesadez que me acompaña todos los días me cayó como bloque en la espalda y la cabeza, y entendí que me dolía que a vos te doliera ,y que te doliera tanto. 

Me sentí impotente de no poder curarte un poco al menos. 

Me sentí sin palabras. Lejana. Y pensé en vos, tan triste, que no te escuché reír ni una sola vez. 

Por una vez,desee que nada me pasara a mi misma, porque pensé ( dándome demasiado crédito quizá) que no quería ser otro motivo de tristeza para vos. 

Y en la distancia yo también lloré tu pena, aunque no me atreví a molestarte de nuevo en toda la jornada. 

No soy alguien de fé, pero si tengo fe en algo. Eso es en la posibilidad de que no hayas dejado de ser,en realidad,la persona feliz… si no que quizá la crueldad de este tiempo te pasó por encima de golpe, y te va a hacer olvidar, por un buen rato, de quién sos… y tal vez, con el tiempo, esa carcajada impertinente y rebelde que SOS vos todo te vuelva al cuerpo, y otra vez te levante la gana para seguir pecheando los días por venir. 

Yo te hice un lugar en mi pecho,amigo. 

Pongo mi fe en estas cosas,y en que al despertar,alguna mañana , ya no te duela tanto. 

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