Diarios n°2

Cuando se añora algo tan fuerte,tan hondo, duele en el cuerpo. 

La piel se reseca de angustia al ritmo del minutero que gira ,y cada segundo, es una brizna de tristeza que se deposita en el alma . 

Yo no elegí extrañarte. Pero elijo quedarme en el insoslayable vacío que deja tu nombre en mí almohada. 

No hay noche, por pacífica, por suave y tibia que parezca , que no me ahogue en el hecho irremediable de no verte .

Me duele. 

Cada extremidad. Cada respiración ,hasta cada cabello. Todo gime ,y se retuerce y se estremece . 

Todo pide que estos ojos vuelvan a ser testigos de tu sonrisa. Del dibujo de tu boca ,cuando hablas. 

Yo no pedí quererte ,no . 

Pero optó  cada miserable instante por llevar mí amor como una piedra atada al cuello . 

Busco concientemente esos lugares en el tiempo donde te tuve cerca ,para reconfortarme. 

Imagino tu abrazo,para consolar los días que pasan ,tan lejos de tu vida. 

Sos feliz ahora. Lo sé. 

Yo no te elegí jamás. Pero soy esclava de este verdugo que fue la fortuna ,al traerte a la puerta de mí existencia ,para después dejarte marchar.

Te sueño riendo con ella. Teniendo esas largas conversaciones que solíamos tener. 

Te veo patente tocando su cuerpo ,en los márgenes oscuros de mí mente, y mí corazón se rompe ,como un cristal , una y otra …y otra vez. 

Yo no elegí extrañarte. Al parecer no tuve elección a la hora de conocer nada de vos. Pero me dolés. A cada paso …y aún así me aferro a soñarte despierta ,con el único afán de permanecer con vida. 

Deja un comentario