ANAHI.
En una habitación a oscuras y en completo silencio se paseaba como un alma en pena la inquieta Anahí.
Con su vestido floreado señido ,y las trenzas blancas por los hombros ,repasaba los muebles con el pequeño plumero.
Cof cof-tosió- envuelta en una nube de polvo.
Sus pasitos de tacón sonaban en el pasillo ,y llegando a la cocina ,algo más iluminada ,se sujetó un delantal a la fina cintura ,y se dispuso a lavar los platos.
Sus delicadas manos refregaban la vajilla una y otra vez bajo el agua templada .
Un rayo de luz alumbraba su rostro,sin expresión, endurecido por la vida .
Un dia mas en la rutina ,con muchas tareas por realizar .Los azulejos verdes la contemplaban discretamente ,mientras del florero de la mesa llovían pétalos de margaritas blancas sobre el mantel .
Luego de haber terminado con los platos cerró la llave del grifo ,y se apresuró a mirar el horno,donde se cosía una deliciosa tarta de frutillas.
El aire se invadió todo con la deliciosa fragancia.
Anahí cerro sus ojitos y aspiró satisfecha aquel perfume.
Entonces la puerta se oyó ,y el rostro de Anahí se trasfiguró.
Se quitó rápidamente el delantal y lo tiró sobre la mesa. Y corrió con sus zapatos y sus largas piernas hasta la habitación en penumbras.
Se sentó en la cama,y apretando el botón de su pechera ,solo esperó,angustiada.
-ya llegué ,espero que todo este hecho en casa,sabes como odio a las mujeres perezosas. –oyó ,arrastrándose cada vez más y más cerca de la puerta.
De pronto esta comenzó a abrirse con un tenebroso chillido . El corazón de Anahí se aceleró,y todo su cuerpo se cargó de adrenalina.
El hombre trajeado la miró, tiró su saco sobre el suelo ,y empujó bruscamente la puerta entreabierta.
Le sonrió a Anahí mostrándole los dientes. Su mirada perdida y cruel no se desviaba ,al paso que se arrimaba suavemente,quitándose el cinturón..
Lo enroscó fuerte en su mano,y levantando el rostro de Anahí que rompía a llorar,con el dedo índice ,le dijo – está mal dejar el horno encendido sin supervicion cariño …. , e inmediatamente alzo su puño con furia y un aterrador grito ….
Tomas! – se oyó desde el comedor- ven a comer! Sabes cuanto se enoja tu padre si no te has dormido aún cuando él llega!
– si mami!
El niño solto a sus muñecos raudamente y salió disparado de abajo de la cama, dejando la historia sin terminar.

Temas actuales bajo la pluma esxquisita de una gran escritora
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