Lo saludó entonces con un amable beso en la mejilla, y ambos se sentaron frente a frente en sillones del pequeño reservado .
Entonces lo pudo ver.
Saliendo de la nada,trepando por las paredes del salón. Las desorbitantes llamas se alzaban y gemían quemándolo todo. Pronto solo ellos se mantenían intactos,mientras los abrazaba el incendio.
Sostuvieron la mirada en silencio ,tratando de sosegar el agitado grito del corazón.
Que pensas? –le dijo él.
Me creerías loca –tomo la copa y la asomó a la boca pintada-pero veo todo ardiendo a nuestro alrededor.
El bajó la mirada un isntante y jugando con los dedos en la marca que dejo el vaso en la mesa contestó:no puede ser malo,cuando uno mira a alguien,y siente ese fuego en el pecho.
-No olvides,querido que el fuego muchas veces,también provoca el caos.